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Anshelly
Llegó al albergue para continuar su tratamiento en Lima. Como tantas infancias de provincia, necesitaba un techo cerca del hospital y una casa que no le pidiera lo que su familia no puede pagar.
Historias
Estas fotos salen de la página oficial de Facebook de Shari Wasi. Son niñas y niños reales que el albergue recibió. Las compartimos con el mismo respeto con el que la ONG las publicó.

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Llegó al albergue para continuar su tratamiento en Lima. Como tantas infancias de provincia, necesitaba un techo cerca del hospital y una casa que no le pidiera lo que su familia no puede pagar.

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Cada ingreso es una historia completa: un viaje largo, un diagnóstico, una mamá o un papá que deja su trabajo y su pueblo. Hostin encontró en Shari Wasi un lugar para descansar entre consultas.

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En el comedor, con gorro de lana y un plato cerca, Bryan es la vida cotidiana del albergue: no solo hay hospital, también hay almuerzo, juego y compañía.

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La casa tiene cunas, sillas y un ritmo de turnos. Nahel, como el resto, llega derivado por un hospital y se queda el tiempo que el tratamiento lo exige.

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Dormir en una cama, no en una emergencia, cambia el pronóstico. Daniela es parte de las infancias que Shari Wasi recibe con amor mientras Lima hace su parte médica.

