Nosotros
Llegamos en 2016 para que ninguna familia duerma en un pasillo de hospital
Shari Wasi es una organización sin fines de lucro. En quechua, wasi significa casa. Esa es la promesa: un hogar mientras el tratamiento en Lima lo exija.
En 2018, una investigación de la Universidad de Lima estimó que 486 familias que viajaron a la capital por cáncer infantil no consiguieron albergue. Los tratamientos de leucemia pueden durar dos, tres o hasta cuatro años. Sin especialistas en regiones, las familias no tienen otra opción que Lima.
Delia Anizama, nutricionista y fundadora, lo resumió así a La República: si el niño sale de alta y la familia no puede quedarse para la biopsia de médula, “ese niño va a fallecer porque no tiene tratamiento quimioterápico”. Muchas veces terminan durmiendo en la emergencia.
Hoy el Consejo Directivo está presidido por Rosa María Echevarría. El albergue de Jr. Huanta 223 funciona como casa comunitaria: las familias se turnan para cocinar y limpiar, reciben víveres y un espacio que ellas mismas acomodan.

Lo que nos sostiene

Quiénes hacen la casa
El albergue se sostiene con un equipo pequeño, voluntariado y donaciones. Recibimos apoyo de hospitales, colegios, empresas y personas que aparecen con una bolsa de víveres o con tiempo para jugar con los niños.
También hemos aparecido en medios y campañas solidarias —como Mujeres de PM— porque las familias de provincia no pueden esperar a que “haya cupo en algún otro albergue”.
